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sábado, 9 de noviembre de 2019

St. Pauli: fútbol para punks, piratas y refugiados






'St.Pauli. Otro fútbol es posible', recoge la historia de un club de Hamburgo que se define en sus estatutos como antifascista, antirracista o antisexista


Tiene más de 20 millones de seguidores en todo el mundo y 600 peñas; los aficionados son más bien 'militantes' de este equipo alemán


Nunca ha ganado un gran título y su mejor posición en la Bundesliga fue un décimo puesto (1988-1989); este curso lidió con el descenso en segunda


St.Pauli Lampedusa: de la patera al campo de fútbol


Hay un lugar en Alemania donde cada quince días se juntan anarquistas, comunistas, okupas, punks, refugiados... Y es un campo de fútbol, el Millerntor Stadium, feudo del FC Sankt Pauli, equipo de segunda alemana con 107 años de historia. Más que espectadores, son militantes del conocido como club pirata, con sede en el barrio del puerto de Hamburgo (el segundo más importante del mundo), que se reconoce en sus estatutos oficiales como antifascista, antirracista o antisexista.


St.Pauli. Otro fútbol es posible (Capitan Swing, 2017) narra la historia de un club al que se le estiman20 millones de seguidores en todo el mundo a pesar de no haber ganado nunca un gran título. Entre ellos, los autores del libro, Carles Viñas, historiador, y Natxo Parra, abogado. Ambos son miembros de FCSP Fanclub Catalunya, una de las 600 peñas del conjunto alemán (en España hay otras como El Grano en Valladolid o St.Pauli Taldea en el País Vasco).


"St.Pauli es una isla en el fútbol moderno. Un club donde sus aficionados son el eje, y en el que importa más defender unos valores que ganar", comentan. Esta temporada ha terminado séptimo después de estar casi toda en descenso: "En cualquier otro equipo habrían echado a Ewald Lienen (entrenador, ex del Tenerife). Lo mantuvieron porque saben que es un símbolo". El St.Pauli ha sido tradicionalmente un equipo 'yo-yo', con ascensos y descensos entre las diferentes categorías. Su mejor puesto en la Bundesliga fue una décima plaza en la temporada de 1988-1989.








Pero el St.Pauli fundacional poco tenía que ver con el actual emblema de la ultraizquierda. Durante el ascenso de Hitler, acató, como casi todos los equipos, los dictámenes del III Reich. El Millerntor-Stadion se llamó hasta 1998 Wilhelm Koch, en honor al presidente de la entidad entre 1931 y 1969. Hasta que se descubrió que había sido miembro del partido nazi.


"El cambio llegó a mediados de los 80'. Aficionados del Hamburgo (el club hegemónico de la ciudad) abandonaron su campo por la proliferación de fascistas. Algo que sucedió en la mayor parte de las gradas de Alemania en aquella época. A estos se les unen punks y okupas de la Herbertstraße (calle de St.Pauli donde se concentra la prostitución de la ciudad), que empiezan a apoyar al equipo de su barrio como lo hacen con cualquier otra asociación". Así cuenta la radicalización Viñas, quien recuerda que estos pioneros fueron tambiénlos primeros en empuñar la bandera pirata, como símbolo de rebeldía. Hoy la calavera genera más de un millón de euros en merchandising. Cuando los punks llegaron al club, la asistencia no pasaba de los 1.600 espectadores, a finales de los 90 era ya de 20.000.
Mitos del club: del portero okupa al rebelde kurdo


"Lo meritorio es que este club le gusta incluso a la gente que no le gusta el fútbol", cuentan los autores, sorprendidos tras hablar con el público que va las presentaciones de un libro que es un compendio de historias rocambolescas. Como las de algunos de los mitos del club. Es el caso de Fabian Boll (se retiró en 2014), del que los aficionados decían que llevaba una doble vida: el fin de semana, pirata, y por la semana policía. Todavía hoy se ven en el campo pancartas con el mensaje: 'All coppers are bastards Außer Boll" ('Todos los policías son unos bastardos excepto Boll').


Otro que dejó huella fue Volker Ippig, portero del St.Pauli en los 80 que vivía en una okupa del barrio. Durante las diez temporadas que militó en el equipo hizo varios parones, uno para irse a Nicaragua a trabajar con una brigada sandinista. Más reciente es Deniz Naki, prologuista del libro. Alemán de origen kurdo que fue juzgado (y absuelto en noviembre de 2016) en un juicio por terrorismo tras criticar en redes sociales al gobierno turco por acciones contra el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). Naki saltó a la palestra en 2009 cuando en un encuentro contra uno de los grandes rivales del St.Pauli, el Hansa Rostock, celebró el tanto de la victoria yéndose al córner y haciéndole a los hinchas rivales (en su propio campo) el gesto de cortar el cuello. Los ultras del Rostock, de ideología neonazi, llegaron a corear cánticos en décadas anteriores como: "Construiremos un tren desde St.Pauli a Auschwitz".








En el club pirata la división entre la política y el deporte no existe, "pero como en cualquier club. El propio hecho de no posicionarse es política. Un ejemplo: que el Espanyol no firme el Pacto por el Referéndum al que sí se ha adherido el Barça", comenta Viñas, quien cree que un club como el St.Pauli es más fácil que exista en Alemania: "Allí la Ley del 50+1 impide que una sola persona pueda controlar más de la mitad de las acciones del club (sólo el Wolfsburgo y el Bayer Leverkusen no se acogen a esta norma). El Rayo sería el St.Pauli español, otro equipo de barrio con filosofía obrera, pero no deja de ser una Sociedad Anónima Deportiva con un accionista mayoritario".
'La única opción'


Ambos equipos disputaron un amistoso en 2012 en el Millerntor, un estadio donde los jugadores saltan al ritmo de Hells Bells de AC/DC y los goles se celebran con la Song 2 de Blur. "Pero el actual St.Pauli no se entendería sin el fútbol moderno, precisamente, el auge de éste es el que acerca a muchos aficionados al equipo pirata", explica Viñas. Parra apunta otra paradoja: "Es un equipo de barrio que quiere ser mundial; es llevar la máxima del Foro Social Mundial de Porto Alegre al fútbol: 'Piensa local, actúa global".


Pero Viñas y Parra dicen no querer dar la imagen del St.Pauli "como un cuento de hadas". "El anterior presidente, Corny Littmann (lo fue del 2002 al 2010), activista LGTB, una persona teóricamente concienciada, tuvo encontronazos con la afición. Permitió que revistas sexistas como Maxim se publicitaran en el campo, dejó que se instalara un palco VIP en el que había strippers, convirtió a Kalte Muschi ('vagina fría', en alemán) en la bebida oficial del club. Todo eso fue frenado por la afición". Hoy la entidad vive un equilibrio en lo institucional, con Oke Göttlich en la presidencia, "alguien salido de la grada", y Edwald Lienen en el banquillo, un antibelicista confeso en sus tiempos como jugador, que fundó en 1987 el Sindicato de Futbolistas de Alemania.








Precisamente, el fútbol femenino es una de las asignaturas pendientes del St. Pauli, el club con más aficionadas de Alemania. Cuando Viñas y Parra viajaron a Hamburgo se encontraron con que el equipo femenino jugaba en un campo aledaño al estadio al que no iba casi nadie. En el último año la entidad construyó gradas para este feudo y dos peñas específicas ocupan las mismas. Además, las jugadoras entrenan al St.Pauli Lampedusa, un club compuesto por refugiados. A pesar de estas contradicciones, o de que algunos de los que radicalizaron el club en los 80 lo ven ahora como algo mainstream, el lema oficial del club sigue vigente para la mayoría: 'El St.Pauli es la única opción'.


miércoles, 5 de febrero de 2020

Ewald Lienen: fútbol rebelde para el futuro

Ewald Lienen, aquí en su antiguo rol como entrenador del club AEK Athens, representa el fútbol político. 




El veterano de fútbol alemán Ewald Lienen está convencido de que el fútbol es político y tiene responsabilidad social. Hoy, el director técnico del FC St. Pauli está comprometido con la protección del clima, y ​​no solo en el campo.


Lienen muestra como ningún otro en Alemania que el fútbol y el compromiso social van de la mano. "Siempre he sido un rebelde" es como el futbolista profesional tituló su biografía.

Desde el comienzo de su carrera, Lienen ha utilizado su estatus de celebridad para llamar la atención sobre temas sociales, hasta el día de hoy. Lienen, ahora de 66 años, lucha por la protección del clima. En su vida privada, apoya la campaña "Padres para el futuro" y, profesionalmente, orienta a su club hacia la sostenibilidad.

"El fútbol es el deporte número uno, altamente relevante para la sociedad y, por lo tanto, por definición político", dijo Lienen en una entrevista con EURACTIV. Ignorar esta conexión y declarar que el fútbol es apolítico es "una de las diez declaraciones más estúpidas que puedes hacer".

No todos lo ven así: el fútbol debe asumir un "papel apolítico", dice el director deportivo del RB Leipzig, Ralf Rangnick, por ejemplo.

Un rebelde entre los rebeldes


Lienen y St. Pauli parecen estar hechos el uno para el otro porque al equipo de segunda división y a sus fanáticos les gusta mostrar sus colores. Cuando un gran número de personas huyeron a Alemania en 2015 y la sociedad parecía dividida entre una cultura acogedora y una de exclusión, el club fundó un grupo de trabajo "Refugiados Bienvenidos" para apoyar a los que habían huido.

Sus camisetas están adornadas con arcoíris, el signo de tolerancia hacia la comunidad LGBTQI, y en las gradas, a menudo se agitan pancartas del movimiento antifascista.

A partir de enero, el FC St. Pauli incluso se puede encontrar en el sitio web de la policía antiterrorista británica: el logotipo del club, la calavera y la bandera pirata en estilo pirata, aparece como un símbolo de un movimiento político de izquierda.

Bajo tales circunstancias, fue "más fácil para el FC St. Pauli en comparación con otros clubes ganar aceptación entre nuestros fanáticos por medidas incómodas", dijo Lienen.

Estas medidas incluyeron el cambio a un sistema de depósito en el estadio en enero para evitar el desperdicio de plástico. La mercancía también se produce de manera justa y ecológica, dicen, incluso si esto aumenta el precio de algunos artículos.

Buen movimiento


Otras medidas son cualquier cosa menos desagradables, como los bastidores de bicicletas vigilados. Aquí los fanáticos pueden estacionar sus bicicletas sin temor a que se las roben.

En general, la movilidad es una de las principales causas de emisiones de CO2 en el fútbol, ​​especialmente durante los partidos fuera de casa. El equipo viaja con Deutsche Bahn, su "socio oficial de movilidad", y en los comerciales de DB, alienta a los fanáticos a hacer lo mismo.

FC St. Pauli también utiliza su alcance en los medios de otras maneras para crear conciencia sobre la protección del medio ambiente, por ejemplo, en las campañas de Twitter #netzgegenplastik (Web contra el plástico) o #waldverbesserer (mejora forestal).

Usar la popularidad para hacer el bien: ese es el libro de jugadas probado y verdadero de Lienen. Como director técnico, dice que su objetivo es garantizar que St. Pauli esté a la altura del "carácter ejemplar y el carisma de nuestro fútbol".

Reconoce fácilmente los logros de otros clubes en esta área, como Werder Bremen, Schalke 04 o Mainz 05, pero aún queda mucho por hacer, no solo en el fútbol sino en "todas las áreas de la sociedad" y en la economía. , donde "la despiadada maximización de beneficios nos ha llevado a donde estamos ahora".
Vergüenza y remordimiento


Es por eso que Lienen también está comprometido con la sostenibilidad fuera del fútbol. Se unió al movimiento de protección climática "Parents for Future" y organizó la campaña "Red Climate Card". En esta campaña, simpatizantes de toda Alemania enviaron postales impresas en rojo a Lienen, como las tarjetas rojas mostradas por faltas en el fútbol.
 Junto con la organización "Parents for Future", Ewald Lienen entregó 100,000 tarjetas rojas de clima al gobierno alemán. 




Como un árbitro político, Lienen entregó estas tarjetas rojas, más de 100,000 en número, al gobierno alemán el 12 de diciembre. Como era de esperar, el FC St. Pauli apoyó la campaña. En su discurso ante la Cancillería Federal, se dirigió a Angela Merkel: "Canciller: ¡Por favor, actúe, Alemania debe convertirse en la campeona mundial del clima!"

La convicción de Lienen es en parte un sentimiento de culpa. Cuando piensa en el hecho de que los jóvenes activistas ambientales fueron ignorados y abandonados por su generación durante mucho tiempo, siente "vergüenza y remordimiento". No sabe si puede compensar la oportunidad perdida a través de su activismo climático.

Pero lo intentará. Porque "uno solo puede estar satisfecho cuando se salva el clima".

miércoles, 29 de abril de 2020

LA CUARENTENA PIRATA LA CUARENTENA MEJOR.


UNA CUARENTENA PIRATA LA CUARENTENA MEJOR.




En los últimos meses la humanidad está experimentando una contingencia de salud alrededor del mundo a causa del covid-19 (coronavirus) lo que ha causado la suspensión de la vida de 6.000 millones de personas alrededor del mundo. Entretenimiento negocios eventos sociales, eventos deportivos, y culturales se encuentran sus pendidos actualmente a todo esto se nos vinieron a la mente los párrafos de La peste, de Albert Camus.



¿Qué nos enseñó La peste, de Albert Camus? Que las peores epidemias no son biológicas, sino morales. En las situaciones de crisis, sale a luz lo peor de la sociedad: insolidaridad, egoísmo, inmadurez, irracionalidad. Pero también emerge lo mejor. Siempre hay justos que sacrifican su bienestar para cuidar a los demás. Publicada en 1947, La peste intenta ser una respuesta al dolor desatado por la Segunda Guerra Mundial. Ambientada en Orán, narra los estragos de una epidemia que causa centenares de muertes a diario. La propagación imparable de la enfermedad empujará a las autoridades a imponer un severo aislamiento. Todo comienza un dieciséis de abril. En esas fechas, Orán es una ciudad con una vida frenética. Casi nadie repara en las existencias ajenas. Sus habitantes carecen de sentido de la comunidad. No son ciudadanos, sino individuos que escatiman horas al sueño para acumular bienes. La prosperidad material siempre parece una meta más razonable que la búsqueda de la excelencia moral.



El Covid-19 o coronavirus ha impulsado a muchos lectores a releer o a leer por vez primera La peste, buscando recursos para afrontar el largo exilio en casa impuesto por las autoridades sanitarias. La enfermedad siempre está ahí, pero pensamos que solo les concierne a los otros. Ahora es asunto de todos. Nuestra campana de cristal se ha agrietado. No somos invulnerables. Oriundo de la Argelia francesa, Camus describe en La peste su tiempo y su tierra natal, pero su novela trasciende su marco temporal y geográfico, adquiriendo el rango de metáfora universal. Sus reflexiones resultan particularmente esclarecedoras en estos días. Camus señala que la irrupción de una epidemia letal nos hace meditar sobre el tiempo. Normalmente, no percibimos su espesor, el abanico de posibilidades que contiene cada minuto. Solo hay una forma de comprender su carga fructífera: “sentirlo en toda su lentitud”. Esa experiencia se hará asequible para todos con la peste, pero la incertidumbre y el miedo transformarán la lentitud en parálisis, estancamiento. El tiempo no se adapta a nosotros. Somos nosotros los que debemos aprender a experimentarlo en toda su plenitud. El tiempo es el barro del que estamos hechos. No podemos permitir que pase de balde, sin producir frutos. No es posible volver atrás. El tiempo perdido es irrecuperable.

Por lo cual le hemos pedido ayuda a nuestros compañeros piratas en Colombia, Bogotá, y Rusia  

acerca de cómo es que ellos están pasando su cuarentena, que tips o consejos nos pueden dar para llevar más placentera, chévere la nuestra y hacerla más llevadera.



Comenzamos con los parces de Colombia quienes nos dicen lo siguiente: Aquí intentamos cumplir la cuarentena saliendo solo a comprar lo necesario para comer, sin embargo, mucha gente la está pasando mal.



 En cuanto a la organización comentan. Las barras de Millonarios (un equipo local) se han organizado para entregar alimentos. Desde hace varios años se ha venido hablando del barrismo social, un propósito que se ha visto empañado en repetidas ocasiones por la violencia que sigue habitando dentro de las mismas barras del fútbol en Colombia. Mucha gente desconoce que las hinchadas le han apostado a un compromiso con la sociedad y que todas han realizado varias campañas y donaciones de todo tipo a poblaciones vulnerables con el fin de cambiar no solamente su imagen como “barras bravas”, sino también de brindar oportunidades y ayudas a quienes las necesitan.



En esta época de crisis social y económica por la pandemia del COVID-19










Continuamos con los Piratas cafeteros también de Colombia que nos envían el siguiente video









ahora las compañeras y los compañeros en Rusia nos cuentan su experiencia.

En cuanto a los fanáticos de San Pablo de Rusia, el virus no ha cambiado mucho nuestro horario. Comenzamos a pasar más tiempo en casa y, por supuesto, estábamos molestos por la suspensión del campeonato. Durante el período de cuarentena, comenzamos un "desafío" que debe hacer 15000 flexiones en abril, pudimos transmitir viejos partidos en St. Pauli con un comentarista de habla rusa, y también comenzamos a preparar una versión impresa de fanzine para su lanzamiento =)